Si los gatos cocinaran, lo darían todo por la salsa. Una salsa deliciosamente irresistible. Después usarían una receta sin cereales con auténtica trucha de agua dulce certificada ASC, jugoso pollo y otros ingredientes naturales. Añadirían prebióticos que cuidan la barriguita y fibras suaves, porque los gatos son así de listos. También incluirían aceite de salmón, porque les encanta cómo deja su piel y su pelaje, además de la cantidad justa de hierbas y frutos rojos para ayudar a reforzar su sistema inmunitario. Lo envasarían todo en prácticos sobres reciclables, fáciles de abrir y servir, para evitar tener que esperar cuando tienen hambre. Y si alguna vez sugirieras añadir azúcar, o usar colorantes o aromas artificiales, te lanzarían esa mirada que te hace entender que quieren que salgas de su cocina… ahora mismo.

